Potencia de amplificadores de guitarra

POTENCIA DE AMPLIFICADORES 1

“Piensa pequeño, suena grande”

En este artículo quiero hablar sobre la potencia de  amplificadores que se requiere según escenarios y recintos.

Este es el primer artículo de una serie, en la cual voy a hablar sobre el sonido de la guitarra en el mundo del directo.

Espero que la información que yo les aporte, les pueda servir de ayuda para continuar creciendo en este aprendizaje de por vida.

El problema que presentan los amplificadores de guitarra, es que su comportamiento no es lineal. No suena igual al volumen uno, que al 5, que al 10. Para que el altavoz recoja el timbre y la expresión dinámica de la guitarra, es necesario excitar (sí, he dicho excitar) el amplificador hasta el punto donde opera de forma más estable. Sería como ir con tu coche siempre a 220 Km/h o a 20 Km/h, este va forzado.

También lo que muchos guitarristas buscan en la respuesta de su amplificador, es ese punto de overdrive o distorsión donde la guitarra comienza a saturar.

Muy bonito en la teoría, pero esto genera una cantidad inhumana de volumen si el amplificador tiene demasiada potencia.

“Piensa pequeño, suena grande”

Una situación que me suelo encontrar bastante a menudo es la siguiente. Viene una banda a tocar a una sala, y el guitarrista, o los guitarristas, aparecen con una pantalla de 4 altavoces de 12 pulgadas, y un cabezal de 80 W.

Si hacemos una breve revisión histórica, esos amplificadores fueron diseñados para escenarios grandes, y al aire libre. En aquel entonces, por la PA (altavoces dirigidos al público, Public Address), solo salían las voces y algo de la batería.

Incluso aunque sea un par de combos de 25 o 50 W a válvulas, generalmente, estos amplis vienen acompañados del comentario  ¨pero esto es rock and roll¨… ante lo que yo pienso ¨ ¿y qué?”. Yo soy el primero al que le encanta el ruido, pero la ecuación es simple: ese equipo está sobredimensionado para el tamaño y las características del recinto. Es como cazar elefantes con una ráfaga de Napalm, un verdadero desperdicio de energía.

Esta situación va a condicionar al público a una escucha empobrecida, y puede que hasta desagradable.

Generalmente, los altavoces del amplificador van dirigidos en dirección a la audiencia. Esto hace que se generen dos fenómenos acústicos:

  • Las primeras filas sufrirán el sonido directo del amplificador, más las primeras reflexiones de la sala. Generalmente, los recintos no están tratados acústicamente, lo que genera realces de ciertas frecuencias según la longitud de onda de estas y el material que recubra las superficies de la sala.

El resultado es una escucha  molesta o incluso dolorosa, si hablamos en términos de percepción acústica.

Este exceso de volumen causará que la audiencia escuche la guitarra por encima de todos los otros elementos de la banda, el resultado finalmente será una mezcla no equilibrada y con una deficiente inteligibilida.

  • El público que esté ubicado en la mitad o el fondo de la sala, sólo escuchará las frecuencias medias/graves de la guitarra. Ésta se seguirá percibiendo a un volumen muy fuerte a pesar del aumento de la distancia entre el público y el escenario (ley cuadrática inversa, por si a alguien le interesa).

Esto sucede porque las frecuencias agudas son las que primero se extinguen en su viaje por el medio físico a través del cual escuchamos, el aire. Y además, porque los altavoces de los amplificadores tienen una muy baja directividad en estas.

Todo esto condicionará al técnico. Tendrá que construir la mezcla en torno al volumen de la guitarra, aprovechando el sonido directo del escenario, y bajando el  canal de la guitarra en la mesa para que el sonido de esta no salga  por la PA.

Cuando esto pasa el volumen de la mezcla será mucho más alto. Esto en una sala puede ser muy desagradable por la falta de tratamiento acústico, y por el daño de mezclar a una potencia excesiva.

Normalmente, la mezcla se debería construir en torno al elemento más importante de la banda, la voz del cantante principal, siendo la inteligibilidad y el plano de esta lo más importante.

Una mala mezcla se traduce en fatiga auditiva, pérdida de interés por parte del público, ausencia de dinámica y expresión, etc.

Encima, los que estén situados en el fondo de la sala tan solo escucharán el barullo de medios graves, y no se entenderá nada tu guitarra, ya que son las frecuencias agudas las que hacen que el mensaje se entienda.

Mi recomendación es la siguiente: calcula la potencia según el tamaño del recinto y condiciones, exterior o interior, de donde vayas a tocar.

La medida perfecta para salas, si hablamos de válvulas, es un combo de 10” o 12” de altavoz y una potencia de 5 a 15w. De este modo, podrás sacar el color y el rendimiento perfecto de tu ampli. Además, permitirás que el técnico reproduzca la guitarra por la PA una vez microfoneada y se entenderán todos los detalles y dinámicas de esta.

Déjate orientar por las recomendaciones del personal de la sala, ellos conocen el espacio y sus características mejor que tú. Siempre van a pensar en cómo conseguir el mejor resultado para que la gente se quede contenta.

No audience, no show!!

Hasta la próxima amigos! Abrazos, Arturo (si quieren cotillearme por Instagram haz click AQUÍ)

 

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